¿Se acuerdan cuando, en Historia, les decían que las misas antes eran dadas en latín? ¿Se imaginan lo que debía de ser estar vivo en esa época, ir a la Iglesia por temor a un Dios omnipresente del que apenas se sabía algo, y se entendía menos, porque todo lo que te decían (la palabra de Dios) estaba en un idioma que no conocías?
Bueno, no tienes que ir muy lejos para recibir un tratamiento similar hoy en día: basta ir a consultar algún médico.
Bueno, no tienes que ir muy lejos para recibir un tratamiento similar hoy en día: basta ir a consultar algún médico.

La medicina está en auge en nuestros días, con cada vez más especialistas y más pastillas saliendo al mercado cada día. Así como antes se creía que la cura de todos los males consistía en rezar a Dios, hoy rezamos al médico para que nos cure de todos nuestros males, que elimine de raíz todo lo que va mal en nosotros. Ahora uno le confiesa como se siente al médico y espera que el médico logre encasillarlo, que encuentre que hay casos como el nuestro, que haya ya un archivo de experiencias con personas que pasan por lo mismo, que seamos, en definitiva, catalogables, y que exista alguna pastilla que nos cure de esta enfermedad.
Siento que hoy en día no queremos a nuestros cuerpos: en verdad, no nos sentimos bien con el cuerpo que tenemos. No solo en el sentido físico (que ya es todo un tema para hablar) sino en un sentido más profundo, más “moral” si se quiere: no vemos a nuestro cuerpo como parte de nuestra existencia, sino que lo vemos como una carga, un peso, algo que nos permite pero nos limita a la hora de vivir.
La medicina moderna nos ha inculcado que nuestro cuerpo es un mecanismo, con tendones, arterias y órganos, que tiene un comportamiento predecible y que cuando algo falla en ese mecanismo, se trata de un error en el funcionamiento similar al de una máquina, que puede ser eliminado. En todo el sistema lógico de la medicina actual, falta la parte más importante: la conexión que tenemos con nuestro cuerpo. En definitiva, es nuestro cuerpo, nuestra forma de sentirnos, nuestras dolencias. No es que nuestro cuerpo se sienta mal, es que nosotros nos sentimos mal. En toda enfermedad hay siempre un factor psicológico, que si bien puede no curarnos, puede influir mucho en cómo nos sentimos con nuestra enfermedad, y cómo sentimos que podemos mejorarnos.
Al despegarnos de que cuerpo y mente son en definitiva una cosa sola, estamos perdiendo la capacidad de decidir por nosotros mismos, y también la capacidad de entendernos. No creemos en nuestro poder para reconocernos enfermos: en todo caso consultamos al médico para que nos de su diagnóstico, palabra santa que no ha de ser cuestionada. Tampoco creemos en el poder de nuestro cuerpo (de nosotros mismos) para curarnos: no aguantamos ni un dolor de cabeza sin pensar en tomar algo para sentirnos mejor inmediatamente.
A Hipócrates, el padre de la medicina, se le atribuye la frase: “conviene dormir sobre algo blando, entregarse al coito cuando se presente ocasión, embriagarse de vez en cuando”. Y sin embargo hoy vivimos con más miedo a las enfermedades que nunca. No fumamos, tomamos poco, nos cuidamos con la comida, tomamos yogures especiales cual pócimas que nos permitan ir al baño a tiempo, salir al frío sin enfermarnos, no caer en resfríos. Estamos pendientes del mecanismo que es nuestro cuerpo todo el tiempo, como si caer en la enfermedad, cualquier enfermedad, fuera una desgracia.
Y es que, claro, enfermar puede ser una desgracia: no tenemos tiempo para estar enfermos. Si me resfrío me tomo alguna pastilla o algún polvo con vitamina C que no me va a curar, pero me va a asegurar ser “funcional” el tiempo suficiente como para ir a trabajar. Si estoy con dolor de cabeza o de espalda no dejo de hacer lo que tengo que hacer, me tomo unas pastillas y sigo. Si me siento cansado no me acuesto más temprano: me compro algún complemento vitamínico. Todo esto para lograr que el mecanismo “cuerpo” me aguante el trote.

Siento que hoy en día no queremos a nuestros cuerpos: en verdad, no nos sentimos bien con el cuerpo que tenemos. No solo en el sentido físico (que ya es todo un tema para hablar) sino en un sentido más profundo, más “moral” si se quiere: no vemos a nuestro cuerpo como parte de nuestra existencia, sino que lo vemos como una carga, un peso, algo que nos permite pero nos limita a la hora de vivir.
La medicina moderna nos ha inculcado que nuestro cuerpo es un mecanismo, con tendones, arterias y órganos, que tiene un comportamiento predecible y que cuando algo falla en ese mecanismo, se trata de un error en el funcionamiento similar al de una máquina, que puede ser eliminado. En todo el sistema lógico de la medicina actual, falta la parte más importante: la conexión que tenemos con nuestro cuerpo. En definitiva, es nuestro cuerpo, nuestra forma de sentirnos, nuestras dolencias. No es que nuestro cuerpo se sienta mal, es que nosotros nos sentimos mal. En toda enfermedad hay siempre un factor psicológico, que si bien puede no curarnos, puede influir mucho en cómo nos sentimos con nuestra enfermedad, y cómo sentimos que podemos mejorarnos.
Al despegarnos de que cuerpo y mente son en definitiva una cosa sola, estamos perdiendo la capacidad de decidir por nosotros mismos, y también la capacidad de entendernos. No creemos en nuestro poder para reconocernos enfermos: en todo caso consultamos al médico para que nos de su diagnóstico, palabra santa que no ha de ser cuestionada. Tampoco creemos en el poder de nuestro cuerpo (de nosotros mismos) para curarnos: no aguantamos ni un dolor de cabeza sin pensar en tomar algo para sentirnos mejor inmediatamente.
A Hipócrates, el padre de la medicina, se le atribuye la frase: “conviene dormir sobre algo blando, entregarse al coito cuando se presente ocasión, embriagarse de vez en cuando”. Y sin embargo hoy vivimos con más miedo a las enfermedades que nunca. No fumamos, tomamos poco, nos cuidamos con la comida, tomamos yogures especiales cual pócimas que nos permitan ir al baño a tiempo, salir al frío sin enfermarnos, no caer en resfríos. Estamos pendientes del mecanismo que es nuestro cuerpo todo el tiempo, como si caer en la enfermedad, cualquier enfermedad, fuera una desgracia.
Y es que, claro, enfermar puede ser una desgracia: no tenemos tiempo para estar enfermos. Si me resfrío me tomo alguna pastilla o algún polvo con vitamina C que no me va a curar, pero me va a asegurar ser “funcional” el tiempo suficiente como para ir a trabajar. Si estoy con dolor de cabeza o de espalda no dejo de hacer lo que tengo que hacer, me tomo unas pastillas y sigo. Si me siento cansado no me acuesto más temprano: me compro algún complemento vitamínico. Todo esto para lograr que el mecanismo “cuerpo” me aguante el trote.

Así como en otros tiempos se decía que era pecado que cada uno hiciera su interpretación de la Biblia y que viviera según lo que entendiera que la Biblia quiere decir, hoy nos dicen que es un pecado medicarnos a nosotros mismos, es un pecado intentar entender cómo funciona nuestro cuerpo más allá de lo que dicen los doctores.
Tampoco estoy diciendo que la medicina no ha servido para nada, al contrario, ha hecho nuestra vida mucho más fácil y llevadera, y la ha alargado en el tiempo. Pero tenemos una fe ciega en lo que dicen y hacen los médicos.
Nuestros cuerpos no se curan solos, pero tampoco se curan solo químicos que ingerimos y que hacen que la máquina vuelva a su estado anterior, se curan con una combinación de químicos que vienen de afuera y también de lo que ya tenemos adentro, y de nuestra propia creencia de que nosotros podemos curarnos.
Ponte a pensar: ¿por qué cuando prueban una droga a un grupo le dan el placebo y le dicen que le están dando el remedio, algunos mejoran en su condición y se curan? Hay siempre un componente sicológico en toda enfermedad, y no podemos negarnos a nosotros mismos esa idea, no podemos no reconocernos dueños de nuestras enfermedades.
A todo esto hay que sumarle drogas más novedosas que intentan eliminar los problemas sicológicos que tenemos, como la depresión y la ansiedad, pero para hablar de todo eso tengo el próximo post…
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La idea del post surge del artículo "Apuntes sobre bioética" de Antonio Escohotado, que se puede encontrar en su página web.


21 Tienen la palabra:
Si supieran el porcentaje de efectividad ciertas drogas, se les pondrían los pelos de punta.
La infabilidad de los médicos es en cierta medida otra movida de marketing, sin embargo, auto-medicarse es estúpido por dos motivos:
1) es peligroso. La ingesta cotidiana de ciertas drogas suele tener toda clase de efectos adversos que no tenemos idea.
2) Pensar que todo se soluciona tomando drogas es algo que nos metieron en la cabeza (marketing again) justamente para vender más y más drogas.
En la salud y el bienestar físico hay muchos muchísimos factores. Ejercitar (mente y cuerpo), comer bien, manenerse alejado de ciertos lugares contaminados y, por sobre todas las cosas, saber escuchar las señales del propio cuerpo.
Salutes!
No sabía, hasta este momento que era seguidora de la doctrina de Hipócrates:
“conviene dormir sobre algo blando, entregarse al coito cuando se presente ocasión, embriagarse de vez en cuando”.
Gracias por darme la excusa cuando alguien me reproche algo.
Saludos!
Jaajaja, me causó el comentario de Luna xD
Estoy de acuerdo con patto en absolutamente todo. También es cierto lo que vos decís, uno no tiene tiempo de enfermarse. Entonces uno se medica instantáneamente sin lugar a posibles faltas al laburo u otras responsabilidades.
Pero no hay que irse a los extremos. Es decir, a mi me duele la cabeza y no voy al segundo a tomarme algo. Acudo a la medicina cuando es algo que necesito resolver ya o que es más grave, claro está. Pero hay personas que con un simple dolor de cabeza se empastillan de todas formas y no se dan cuenta que también tendrían que preguntarse por qué les duele la cabeza. ¿Es simplemente algo físico? Seguro que no, debe haber alguna otra cosa merodeando... psíquica sobre todo. Problemas, preocupaciones, angustias... hoy en día sobra eso en la vida de todos, y volvemos a lo anterior, forma parte de un gran marketing.
Se sabe que la medicina es un negocio redondo, y muchas veces incluso llego a pensar en que ciertos medicamentos o curas de enfermedades no ven la luz por simple marketing. Es un pensamiento bastante oscuro pero no me sorprendería que me lo confirmen. Pero otra vez, nada de extremos. La medicina no es mala, si se le da el espacio adecuado, como todo.
Algo que siempre escuché es que las úlceras te salen cuando estás muy preocupado, angustiado. Debe haber alguna razón física además, seguro, pero que no se reduce solo a eso no quedan dudas.
Saludos
Ja, tendría que adoptar este post como filosofía de vida. Toda mi vida fui una terrible hipocondríaca porque en mi casa había médico. Últimamente estoy tratando de aceptar lo que me pase como "algo pasajero" y me siento mucho mejor. Espero con ansias el post sobre las otras drogas :)
beso!
la vida es muy corta para andar medicandose todo el tiempo...excepto cuando me despierto con alergias... que digo, estudio química, aguanten los remedios contra las alergias!
Me gustó mucho el post, y si... yo creo que el problema fundamental del trato con nuestro cuerpo radica en la división cuerpo-mente...
La ciencia moderna ha podido escapar (en parte) del paradigma newtoniano del cuerpo como una máquina con engranajes y tornillitos, pero aún queda mucho por avanzar en ese sentido de la concepción del cuerpo como un todo.
Y yo creo que eso obedece a ciertos intereses y aspiraciones del discurso científico: La medicina pretende estudiar los fenómenos como entes predecibles y analizables (por más que a veces no pueda). El problema del factor psicológico es que el componente principal es precisamente e impredecible e imposible de cuantificar, por lo cual parece haber quedado relegado a un plano "menos científico" y aislado. A ningún científico positivista le sienta bien tener en cuenta que hay un inconsciente que a su modo nos gobierna y que vive negociando con este cuerpo que llevamos, es por eso más fácil relegar las afectaciones mentales a otro plano.
Grave error, pues las repercusiones de la mente sobre el cuerpo y viceversa se están haciendo cada vez más evidentes en el individuo actual, y es así que los doctores poco a poco le están dando más bola (aunque regañando entre dientes)a la psicosomática, es decir, a la expresión de un problema psíquico que se expresa en el cuerpo.
El discurso médico parece que nos legitima, es palabra santa, por lo tanto, hasta que no cambie el paradigma de su discurso, nos seguirán "dorando la píldora" y seguiremos masticando placebos ignorando las causas totales de nuestras dolencias.
Tampoco pretendo pararme desde una versión puramente psicologista, sino intentar lograr un término medio...
También podría seguir pirando y ponerme un poco marxista, y hablar sobre los intereses económicos que recaen sobre el cuerpo, tratandolo al mismo como un objeto proveedor de fuerza de trabajo, pero eso es otro tema... jeje
Abrazo!!!
P.D:
Yo también oficio de Editora rompebolas: se escribe Psicológico con "P",
Psicología: estudio de la psyche
Sicología: estudio de los higos
y dudo que hayas querido hablar sobre higos en tu post XD
Me sentí identificado con el párrafo que esta arriba de las pastillas de colores.
Para mi el cuerpo es solo una prioridad cuando empieza a limitarme, sino sigo... mientras que el cuerpo aguante...
Sobre la parte psicológica yo creo que todo tiene un poco de todo, últimamente me decanto por la teoría de que hay que solucionar lo psicológico para realmente solucionar el problema, pero que hay que atacar los síntomas para que permitan continuar la vida cotidiana mientras el potro proceso que es más lento cumple su cometido.
Saludos
Piyuj
Cómo me gustan tus posts!
Justamente yo también he dedicado muchos a la relación entre cuerpo, medicina, psicología (tendrías que haber sido compañero de mi facu, te hubiera encantado).
Coincido completamente, soy de las esperan hasta el último momento para tomar una pastilla (a pesar de las insistencia de mi mamá...que hace todo lo contraio).
La gente busca soluciones rápidas, no se permite ni una debilidad...lo que no es debilidad sino reconocimoiento de su propia humanidad, de no ser 100% perfectos todo el tiempo.
saludos!:)
Yo escucho mi cuerpo, el me dice que que tengo que comer y que no, calculo que esta sucediendo con cada cosa que ingiero y me hago responsable por las consecuencias.
No salgo a buscar un antiacido si tengo resaca, ME JODO !
Asi aprendo a no hacerle mas eso.
Me tiene que durar toda la vida, le tengo que dar un poco mas de bola.
Patto: supongo que podrías darnos algunos porcentajes de efectividad, o alguna página donde verlas. Es verdad que nos metieron la idea de que todo se soluciona con alguna pastilla, pero al mismo tiempo decir que TODA auto medicación es mala, y que SIEMPRE hay que consultar al médico me parece demasiado. Es como vos decís, hay que hacerle caso al propio cuerpo, él sabe lo que necesita, y muchas personas tienen enfermedades recurrentes (estoy pensando en resfríos, gripes y cosas parecidas) y me parece que en esos casos auto medicarse no tiene tantos efectos adversos, si se lo hace con moderación.
Luna: si el padre de la medicina lo dijo, ¿quiénes somos nosotros para contradecirlo, verdad? Tampoco a vivir la vida loca, pero bueno.
Ale:Sin dudas la idea de que podemos estar cien por ciento curados y libres de enfermedad no es nuestra, es algo impuesto, porque siempre alguna dolencia tendremos, que puede provenir como vos decís de algo psíquico, puede provenir del modo de vida que llevamos, que sin dudas no es positivo para el cuerpo, porque lo sobre exigimos (y el trabajo nos demanda sobre exigirlo).
No se si ciertas curas no ven la luz por simple marketing, pero sin llegar a un pensamiento tan siniestro sí pasa que muchas drogas, por cuestiones de patentes y de mercado, son mucho más caras de lo que deberían serlo, para que las personas que las necesitan puedan acceder a ellas. Los márgenes de ganancia de las farmaceuticas cuando logran patentar algo son fabulosos, no por nada se gastan millones de dólares en investigación. Y eso debería ser algo en el que los Estados deberían inmiscuirse, porque las compañías están para generar dinero, no para aumentar la salud de la población, digan lo que digan, ¿no te parece?
Ana:A mí me pasaba que hacía de los resfríos todo un problema, andaba siempre de pañuelo aunque no estuviera resfriado, por si las dudas...y vivía resfríado. Ahora aprendí a convivir con ellos, no darles demasiada pelota, y me resfrío menos. Es increíble el trabajo psicológico que tienen detrás todas las enfermedades.
Chicosoquete:Y a mi que siempre me pareció que los alergistas eran realmente cualquier cosa, porque nunca le aciertan del todo, sino que van tirando a acertar.
Gregoria:Es tal como vos decís, como el factor "mente" no puede ser medible, ha sido subestimado por la ciencia moderna, tan afín a los cálculos exactos y a los procedimientos estándar.
Además, mencionaste otra cosa importante: los cambios de paradigmas. Cómo se han enfrentado las sociedades a las enfermedades muchas veces ha cambiado la cantidad de enfermos. EL cáncer pasó de ser algo que se consideraba contagioso y que se atacaba con retrovirales (que terminaban matando más gente de la que se salvaba), hasta que entendieron que la cosa venía por otro lado, y se pasó de decirle al paciente "tienes cáncer" y esperar lo inevitable, a decirle "tienes cáncer" y empezar inmediatamente un tratamiento que tiene muy buenas chances de que la persona se salve, y eso no dependió solamente del cambio en los medicamentos, sino que dependió también del cambio en la actitud hacia la enfermedad.
En el artículo de Escohotado que menciono abundan ejemplos de ese tipo.
Sobre la postdata, qué perspicaz de tu parte notar que no era sobre higos que iba la cosa :P
Piyuj:Mmmm...entendí que quisiste decir que hay un tratamiento inmediato, que sería curarnos con pastillas o remedios, y un tratamiento no inmediato, que es pensar mentalmente que nos vamos a curar, y que ambos son necesarios para curarnos del todo. ¿Va por ahí la cosa?
Lau:¡Gracias gracias! Tus posts también me gustan mucho, me parece que nuestros blogs guardan un montón de cosas en común, así que siempre ando leyendo posts viejos tuyos cuando no actualizas por mucho tiempo.
Sin dudas, hay una idea latente de que estar enfermo es ser débil, pero a veces creerse más fuerte que las enfermedades es lo que nos hace débiles, da para pensarlo.
Yo estudio para contador, que no tiene mucho que ver realmente con los posts que hago, solo cuando me cuelgo a hablar del mercado y de consumismo, pero en esos posts no comenta casi nadie, debe ser porque esos temas me gustan solo a mi :P ¿vos a qué estudias/estudiaste?
Blondie: Yo hago lo mismo que vos, aguanto calladito la boca cuando ando muy mal, las pocas veces que voy al médico, unas dos o tres por año, siento que me tratan a las apuradas y que no me dan mucha bolilla, así que prefiero hacerle caso a mi cuerpo y dejar que las cosas las resuelva por sí mismas.
Por supuesto que hay un componente psicológico en cada enfermedad, y el ritmo de vida que llevamos es un factor importantísimo en ellas.
No te olvides, y cada vez está mas demostrado, que muchísimas enfermedades están íntimamente relacionadas a diferentes tipos de estrés.
De todas maneras, no todos somos iguales (por suerte), y en cada persona, hay hechos que de alguna manera condicionan su vida, y que inciden para que uno se maneje con su cuerpo de una manera diferente.
Te doy mi ejemplo, mi viejo era hipertenso y falleció del corazón a los 41 años, mi hermano también lo era, y falleció por problemas cardíacos a los 46. CHAAAANNN !!!
Yo soy hipertenso.
Vos que harías en mi caso ?
Estoy de acuerdo en que muchas veces endiosamos a los médicos y a la medicina, como única solución válida para nuestros problemas, pero muchas veces es imposible no depender de ellos.
Yo soy conciente que tengo factores de riesgo importantísimos, y hago todo lo que creo necesario por mi cuenta (no automedicándome eh) para estar bien, hago ejercicio físico, me cuido en las comidas, no fumo, bebo moderadamente, no me privo de las cosas, pero me cuido, y con eso solo no basta.
En casos como los míos, y como cada vez hay mas casos, dependés si o si de ese "dios".
Lo importante, es encontrar alguien que te genere confianza, como yo lo hice, y entonces todo bien.
En fin, es un tema que da para mucho, entiendo hacia donde apuntás, pero no es simple la cosa.
Dicen que en la antiguedad, cuando los indios estaban enfermos, se acostaban, se tapaban y alli se quedaban hasta que se curaban.
O se morían, jajajajaja !!!
Un abrazo.
Ericram: vos diste en el punto en algo que yo solo mencioné por arriba en el post: uno va al médico y después de 10 minutos ya le dan la pastillita mágica para solucionar sus problemas. O sea: el tratamiento es, en principio, superficial.
En tu caso, encontraste a alguien de confianza e interesado en ayudarte con tu problema, y eso es lo que en definitiva tiene que hacer un médico: ayudarte con un problema, no solucionarlo por vos.
Esa idea no quedó muy clara, pero es también parte de lo que quise decir.
Los medicamentos curan, no se donde esta el inconveniente de que te los receten.
es que sobre las drogas, yo creo que lo mejor es reservarlas para los espacios de dolor fuerte, por ejemplo: ¿qué necesidad de drogarse para dormir? si uno no tiene sueño, lo que debería hacer es levantarse y listo. sin duda ya podrá dormir mañana, con todo el cansancio acumulado.
Andrea, está muy bien lo que decís, pero si tienes que trabajar al otro día, seguramente no lo pienses demasiado y tomes la pastilla, porque tienes que rendir.
Hay miles de métodos naturales para ayudarte a dormir, solo que la gente va al más rápido: las pastillas. Pastillas que en muchos casos, tienen peligros no tan claros (al día de hoy no se sabe exactamente como funcionan las pastillas para dormir)
Creo en los medicamentos. Nos creo en los milagros. No pasa de una alteración del equilibrio hacia donde más nos conviene. ¡Hay que ver las gastritis que tienen muchos por tomar antibióticos desde chiquitos!
No me queda claro por qué metiste a D/dios en esta historia. Tengo una ligera sensación, que me gusta, algo como una paralalismo o asociación (jaja). No está claro. Tal vez es mi imaginación, o demasiados medicamentos.
"nuestro cuerpo es un mecanismo, con tendones, arterias y órganos, que tiene un comportamiento predecible"
no.
nuestro cuerpo es un monton de átomos, y entre los átomos no hay prácticamente nada...
"En toda enfermedad hay siempre un factor psicológico"
si.
un pensamiento genera todo lo necesario para sanar/enfermar
porque no somos "dueños concientes" de nuestros pensamientos y nos preocupamos de aprender como pensar mejor...?
te invito: http://www.youtube.com/watch?v=nfD3oKNalUg&feature=related
muy bueno che
hacia pila qu eno lo visitaba
saludos
si vien es cierto la locura no es mas que una realidad no aceptada un beos cuidate
Me quedo con eso del factor psicológico de las enfermedades, porque es tal cual. Mi abuela, vieja y mañosa ya va a los médicos y si no le dan los medicamentos que ella quiere se ofende y no los toma. Estoy seguro que no importa si le dan un placebo, ella se los embucha igual y queda contenta.
No importa qué diga el doctor, ella quiere que le den sus pastillitas que curen todo y ya está.
Por lo general ando bastante bien y no soy muy de andar tomando cosas para nada, aunque si tengo que ir a un médico por alguna cosa voy, aunque no es lo que más me agrada.
Por un lado tengo a mi padre que no toma ni una aspirina y por el otro tengo a mi madre que es casi como mi abuela, así que por ahora no tomo nada, quizá más de viejo me venga el ataque por las pastillas :P
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