Tengo una bestia instalada en el cerebro. No es real, o mejor dicho: no es tangible. Pero está ahí. Y no sé si es una bestia, pero es una...cosa, un ser.Está instalada ahí hace tiempo, hace años, trabajando sutilmente, cada vez con más eficacia cuanto más pasa el tiempo. Puedo detectarla, puedo darme cuenta de cuando actúo bajo su influencia, pero no hago nada para detenerlo, y creo que en el fondo directamente no puedo detenerla. No sé.
Estoy seguro que tienes un bicho similar instalado en tu cerebro.
Este bichito, cuando tengo que estudiar, me hace creer que cualquier otra cosa que pudiera estar haciendo es infinitamente más divertida. Es una tortura continua. Yo suelo leer, pero nunca es tan entretenido leer como cuando no debería estar haciéndolo.
Incluso hago cosas que no haría normalmente. Por ejemplo, mirar tele de tarde, hacer zapping y que eso me parezca entretenido. Nunca lo es, por supuesto, y si me cuelgo con alguna película, no la miro tanto porque me guste, sino porque la alternativa me interesa aún menos.
Por supuesto, la bestia no es completamente indomable, siempre puede encarcelarla y dejarla encerrada, aunque sea por un rato, para hacer lo que se debe hacer. Se alimenta y sacía su sed, pero al poco rato tendrá hambre de vuelta, en poco rato me arrastrará de estos libros por otro rato.
_________________________________________
Addendum:
En este momento, todo es absurdamente pequeño. No es importante pensar en qué nos llevó a esto, ni es importante pensar en las consecuencias. Bastó un cruce de miradas, un mutuo entendimiento que no necesita palabras. Estamos haciendo una locura, algo que nos costará caro, muy caro. Pero, pensándolo bien, somos nosotros los que tenemos más para perder.
Pero lo hicimos, porque el impulso del corazón a veces es más fuerte que el impulso de la razón. Y nos perdimos, nos regocijamos en lo que seguimos haciendo. ¿Seguiremos haciéndolo?.
Al principio, sentimos culpa, que golpeaba como una punzada en el estómago, una punzada por la falta de prudencia, de orden, por la violación de éste, pero luego nos pareció natural, uno de esos placeres culposos por los que es mejor no sentir culpa, pero ahora no importa.
Porque ahora, todo está por acabar, y aceptamos sin dudar que es verdad que nada importa, por lo menos por un instante mágico, nada importa. En fin…
Valió la pena dejar de estudiar para mirar la tele.
Pero lo hicimos, porque el impulso del corazón a veces es más fuerte que el impulso de la razón. Y nos perdimos, nos regocijamos en lo que seguimos haciendo. ¿Seguiremos haciéndolo?.
Al principio, sentimos culpa, que golpeaba como una punzada en el estómago, una punzada por la falta de prudencia, de orden, por la violación de éste, pero luego nos pareció natural, uno de esos placeres culposos por los que es mejor no sentir culpa, pero ahora no importa.
Porque ahora, todo está por acabar, y aceptamos sin dudar que es verdad que nada importa, por lo menos por un instante mágico, nada importa. En fin…
Valió la pena dejar de estudiar para mirar la tele.
Post 6 de 8 de la serie: Mundos paralelos.

15 Tienen la palabra:
Jajaja, es tal cual eso de que cuando tenes que estudiar se te ocurre que sería más divertido empezar a hacer orfebrería o corte y confección... (bah, creo que exageré un poco)
La bestia que hay en tu mente,- y en la de todos- se llama "principio de placer", pero no vive sola ahí, se codea con otra que se llama "principio de realidad" y en ciertas circunstancias de la vida se pelean para ver quien manda...
Bueh, no quiero atomizar mucho más... algún día hablaremos del tema (If you wanna, of course) juro que la próxima no te voy a tratar de mayordomo! :P
Abrazo Samsense!
¿Cómo? ¡Nada de eso, me desarrollás más la idea ahora mismo! No vale dejarme intrigado.
Jajaja! Tienes tanta razón. Ese bichejo habita en cada uno. Con los años vamos aprendiendo a torearlo. Jeje!
Oye, la segunda parte del post me encantó. Lo iba aplicando mentalemente a un acto impulsivo y placentero (pero no sé hasta que punto posible o adecuado) que me apetecía hacer con otra persona en concreto.
Jaja!
Un saludo!
Saludos, gracias por tu visita y tu sello en mi blog. Interesante tu entrada acerca de tu bichito, ese algo que nos mueve, nos controla y nos ayuda y que siempre tiene razón. seguiremos en contacto.
Ese bichito es incontrolable en algunas personas,otras lo dominan por cierto tiempo, algunas no le dan importancia y otras...lo manejan con intenciones malignas.
Para que el comentario no se haga interminable, la idea será desarrollada probablemente en algún futuro post, jeje... en el cual obviamente te voy a incluir en los créditos por ser mi muso inspirador.
Vos siempre igual! no cambias más! leerte siempre me genera varios disparadores mentales y eso está buenísimo! Gracias chiquilín...
Besote!
Yo también me quedé con ganas de leer lo que iba a poner Gregoria sobre el tema, ¡así no vale!
Es terrible problema ese de alejarse de lo importante para sentir el placer culposo de no hacer lo que debería hacer... me pasa demasiado
Ese bichito insolente nos hace sentir vivos muchas veces. Yo lo quiero siempre conmigo.
Besos
Esa bestia habita en el cerebro de todos, toma distintas formas, se adapta mejor o peor, pero está ahí conviviendo con nosotros desde el primer día que tenemos uso de razón, no como el alma que lo está desde que iniciamos el buceo por este mundo.
Pero, ¿te has preguntado que seríamos sin la bestia?, tal vez simples entes, sin emociones, sin variaciones abruptas en nuestro camino, sin saltos al vacío, sin nada que condimentara nuestra vida.
Mi bestia siempre la he denominado "El niño raro", y siempre habita en mí.
Abrazo
Yo hice un trato con la bestia: cada 60 minutos de estudio, 20 minutos de PURO boludeo y alpedismo, desarrollado con total y absoluta falta de culpa.
¡Lo recomiendo!
NeL!!!
PD: Hoy dí el ultimo final!!! freeedooooommm !
Muy bueno todo,original,pasa y mira lo mio si interesa,
http://loquevosnoqueres.blogspot.com
Salud!
hola gracias por tu visita y por tus palabras en mi rincón...graias por darme la oportunidad de conocer el tuyo...con tu permiso me adentro en él...
saludos
Pero sin él, la vida sería muuuuyyy aburrida.
Saludos.
Yo tengo un bicho que me mejor ni me explayo porque es mounstro ya:(.
Y cuando estaba en la Facultad peor.
ay ay ay. Justo cuando tenía q dar un examen, que casualidad no? Pero me distraía con muchas cosas , a las q jamás les daba lugar en otros momentos.
O sino peor, me aparecían confusiones existenciales tremendas q me llevaban a ni querer estudiar.
Que curioso todo esto:/
Feliz Año!
Viste Addendum?
Publicar un comentario en la entrada