“¡Qué lindos estos días violetas!” dijo ella, pero yo no la escuché o hice como que no la escuché. Mirábamos cómo se ponía el sol desde el balcón de una casa cualquiera. Yo pensaba que los días habían sido bastante naranjas, pero no dije nada, la que entiende de colores es ella.
Agarré un cigarro pero antes de prenderlo mis manos se pusieron de un gris muy fuerte, y tan tensas que no las podía mover. Después, la carne empezó a desvanecerse y pude ver tendones y huesos. Me asusté y tiré el cigarro lejos. Ella se rió, “te dije que tenías que dejarlos”, dijo, y me tomó las manos e hizo que volvieran a su color natural.
La vida con ella tenía esas cosas, esos momentos de desconcierto seguidos por un cariño que hacía que uno recordara -sin saber cómo- lo que era estar en el útero. Por supuesto que además del cariño, ella era la que causaba que viera esas cosas que se alejan del espectro de lo que debería ver. Ella es el consuelo pero también la amenaza, el calor pero también el témpano.
El sol dolía en los ojos, pero provocaba un escozor en la piel que compensaba todo. Una fina capa de sudor pegaba mi camisa a mi cuerpo. Cerré los ojos y pude ver un centro rojo rodeado de pequeños soles blancos, amarillos y azules, que me seguían a donde quiera que moviera los ojos. Sonreí, me sentí en paz, y me puse nervioso, todo al mismo tiempo.
Ella ronroneó y se paró de su silla. Sentí sus pasos que se perdieron en el interior de la casa y, segundos después, volvieron y se detuvieron al lado mío.
Sentí el peso de la venda sobre mis ojos. No los abrí. “Deja que las cosas sean”, me dijo, y le hice caso. Apenas tocándome con sus yemas rosadas, me acomodó en la silla, se acomodó ella arriba mío, y se quedó muy quieta.
Por unos instantes, todo fue silencio. Su cuerpo ahora tapaba el sol y sentí frío, pero eso duró poco, porque enseguida empecé a sentir calor, un calor que venía del centro de mi pecho y se iba expandiendo viscosamente al resto de mi cuerpo hasta dominarlo todo.
Agarró mis manos y las colocó en su cintura. Pude sentir la suavidad y firmeza de su piel, pude sentir su temperatura que escondía cualquier rastro de frío. Entonces empezó a moverse lenta, sinuosamente, en un movimiento pendular que me liberaba y me hacía sentir cada vez más ligero, cada vez más etéreo. Mis manos marcaban el pulso de ese momento, y podía ver, aún sin ver, las curvas que su vientre hacían y dejaban flotando en el aire, curvas que uno quisiera guardar y no perder nunca.
Empecé a sentir más y más calor. Sudaba. Ella también. Pero era algo agradable. Después, los movimientos se hicieron más bruscos, más rápidos, hasta que cesaron. Los colores que antes había visto se fundieron en negro. Ella se rió. Yo no pensaba en nada, solo me dejaba llevar. No me sacó la venda, me dejó perdido en un limbo del que tampoco quería salir.
Cuando la venda finalmente cayó de mis ojos, la pude ver concentrada mirando al horizonte, con las piernas estiradas. Se la veía en paz. Busqué el sol con la mirada pero ya no estaba, solo quedaban las estrellas como agujeros en una gran capa que nos protegía quién sabe de qué. La noche no era oscura, sino más bien clara, con un toque de azul. Era una noche violeta.
Y ahí entendí.


4 Tienen la palabra:
excelente, simplemente me encantó.
Qué linda imagen la de los días en colores.
Besos
Paradójicamente soy daltónico (lo cual es un gran tema de conversación cuando no se sabe de qué hablar)…en fin como te decía…el violeta muy bien no lo veo!!!, lo que significa que en el primer párrafo del escrito me sentí identificado…después claro…el escrito no siguió siendo daltónico, muy feo eso.
Saludos!!
PD: veo que está la 3ra parte de la historia, la voy a leer cuando desayune mañana...lo cual puede ocurrir a las 4pm.
Me gusta cuando te dejás llevar y te olvidás de las reglas físicas y naturales.
Muy bueno!
Noté una oración bastante... confusa no es la palabra, sino rebuscada, te la copio para que la leas y me comentes cómo la ves:
"Por supuesto que además del cariño, ella era la que causaba que viera esas cosas que se alejan del espectro de lo que debería ver."
NeL !
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