Otto
Sobre La Discusión Interminable
-Así que, resumiendo -dice Matías- para vos, la mejor manera de afirmar tu ser, tu amor propio, tu valor como persona, para confirmar exteriormente algo que te carcome, es salir los sábados de noche, encontrar alguna chica que te guste, y lograr...
-...lograr meter mi lengua en su boca. Si, esa es mi manera -completa Martino.
Matías y Martino se hicieron amigos por cuestiones geográficas: vivían a dos casas de distancia, y eran los únicos niños de la cuadra. Se conocieron cuando tenían cinco o seis, y pasaban las tardes jugando con los skates, las bicicletas, o a las bolitas, lo que estuviera de moda en ese momento. Cuando tenían diez años, los padres de Matías se mudaron de barrio, y ahí se perdieron por unos años.
-Te das cuenta que como método para lograr la paz interna, la felicidad, el equilibrio, o como carajo le quieras llamar a eso que buscamos, que es sentirnos bien con nuestro cuerpo, sentirnos sanos en nuestra mente, sentirnos valorados y estimados y lindos y especiales, es un método bastante pelotudo, ¿no?
Martino lo mira a Matías directamente a los ojos. Matías le mantiene la mirada. Están jugándose un duelo silencioso. Yo miro a uno y a otro, indistintamente. Intento no pensar en Mika.
Finalmente Martino dibuja media sonrisa y dice: “vos decís eso de envidioso, porque nunca lograste que una desconocida te masajee las encías”
Matías se ríe. Los dos se ríen.
-Mirá -sigue Matías- yo salgo, tomo, me divierto, bailo, no pienso demasiado, y en algún momento me pongo a conversar con una desconocida que esa noche, en ese momento, en ese lugar, con esa música, vestida como está, arreglada como está, pintada como está, es perfecta. En ese momento y mientras esté en mi, digamos, campo visual inmediato, es la mujer más hermosa que yo jamás he conocido. Y voy y le hablo y la intento convencer de que en ese momento soy el mejor espécimen masculino que ella jamás ha conocido. Y con un poco de suerte y mucha parla, terminamos apretando contra alguna pared. Y después de un rato, bueno, después de un rato se convierte en algo más en otro lado o termina ahí.
-¿Y las llamas después? ¿No te pica la curiosidad de saber más? -pregunto
-Yo estoy con ellas porque me parece que están buenas. Ellas están conmigo por lo mismo. No las elijo por lo bien que conversan o por lo similares que son nuestras visiones del mundo, como las elijes vos -y apunta a Matías con el índice. Así que no, no las veo de vuelta. Por supuesto que no.
Se encontraron de vuelta cuando tenían quince, en el colegio. Matías se había convertido en un joven flaco, alto, desgarbado, con pelo rubio y largo, con lentes de borde negro grueso de plástico. Se había metido en el mundo del rock y de los libros de artistas beatnik. En talleres de fotografía. En cursos de guitarra. Martino, por su lado, se había convertido en un joven alto y corpulento. Se había dedicado al rugby y al fútbol. A pasar las tardes en el club deportivo y los fines de semana en fiestas y matineés. Se habían convertido, en definitiva, en dos personas con vidas muy diferentes.
Sin embargo, al reencontrarse volvieron a juntarse y salir juntos.
En un principio, Martino buscó llevar a Matías a su mundo. A salir todos los fines de semana, a jugar a algún deporte, cualquier deporte. Matías también buscó mostrarle a Martino su música, sus salidas, sus instrumentos. Pero pronto se dieron cuenta que por ese lado no iban a lograr demasiado. Si hacían algo que a Martino le gustaba, Matías se pudría como un hongo. Si hacían algo que a Matías le gustaba, Martino era el que se aburría.
Un viernes, Matías se había peleado con su novia y llamó a Martino. Se juntaron en un bar del centro. Se pusieron a tomar y a hablar de mujeres. Se dieron cuenta que en ese tema, también, sus posiciones eran diferentes. Pero eso les gustó. Y esa noche quedaron inauguradas las noches de Viernes De Bar y la Discusión Interminable.
Voy al baño. A la vuelta, traigo una botella de cerveza conmigo de la barra. Me sirvo. Les sirvo. Matías está diciendo:
-...es un tema de corto plazo y largo plazo. En el corto plazo te sientes bien, pero en el largo plazo te sientes muy, muy mal. O más bien, vacío. Y tu problema es que solo puedes pensar en el corto plazo. Gratificación inmediata. Las endorfinas destrozan cualquier vestigio de sentimiento que no sea “me siento extremadamente bien”...
-Y tu problema -lo interrumpe Martino- tu problema es que no puedes pensar en el corto plazo. Solo puedes pensar en el largo plazo. Quieres que cada mina que conozcas sea LA mina con la que vas a compartir todo y vivir medianamente feliz hasta que mueras, y has tenido dos o tres relaciones largas, serias, presentándola a tus padres y conociendo a tus suegros y una vez mudándote a su casa -¡mudándote a su casa!-, y sin embargo hoy estás igual que yo. Solo que yo no me siento mal por como estoy.
-Yo tampoco -dice Matías.
-Mientes -dice Martino. -Claro que algún día quiero conocer a alguien y vivir juntos y despertar juntos y salir juntos a comprar boludeces para decorar nuestra casa y todo eso, pero por ahora estoy bien así como estoy. Todo llega, no puedes estar buscándolo constantemente.
-Pero vos lo que estás haciendo es exactamente lo opuesto a buscar a alguien especial.
-Y estoy igual de cerca que vos de encontrarlo -replica Matías rápidamente.
De repente me miran ambos a la vez. Me miran como diciéndome “¿Y vos que pensás Otto?”. Me miran esperando, como siempre, que sea la opinión desiquilibrante. Que le de la razón a uno o a otro. Ya los conozco demasiado como para siquiera animarme a tomar partido por uno de los dos.
Pienso: “miren, no es el mejor día para hablar del tema. Resulta que ayer Mika me dijo que ya no puede estar conmigo. Que quisiera, pero que no puede. Pero que no soy yo, es ella. Así que seguramente no es ella, soy yo. Pero también me dijo que algo cambió en ella, que se dio cuenta de algo importante, algo de lo que no quiere hablar ahora. Pero que me quiere ver el lunes. Que el finde se lo va a pasar con su tía, que no la llame porque se deja el celular en su casa. Así que realmente no es el momento para hablar del tema relaciones.”
Pero digo:
-Yo que sé. Pidamos otra cerveza.
Sobre el momento más extraño de mi vida.
Mika me dice:
“Mirá, yo entiendo que no entiendas nada Otto. Pero yo tampoco entiendo mucho.”
Mika me dice:
“En verdad es todo muy confuso. Pero lo que siento es real.”
Mika me dice:
“Me gustan las mujeres”
Yo no digo nada. Simplemente bajo la mirada y veo como mis dedos hacen figuras en la madera del banco en el que estamos sentados.
Mika me dice:
“Tienes que saber que no es nada que hayas desencadenado vos o que sea tu culpa”
Yo pienso: claro que no es mi culpa, ¿cómo va a ser mi culpa? ¿cómo carajo puede eso que le está pasando puede ser consecuencia de algo que yo haya hecho o haya dejado de hacer?.
Pero le digo:
“Está bien”.
Mika me dice:
“No nos tendríamos que haber mudado juntos, cuando yo ya dudaba de mi”
Mika me dice:
“Entiendo si me odias ahora.”
Mika me dice:
“Espero que seamos amigos. Yo te adoro”
Y yo pienso: hasta la semana pasada, me decías que me amabas. Hasta la semana pasada, yo te decía que te amaba. Hasta la semana pasada, todo estaba bien.
Pero le digo:
“Está bien”.
Mika me sigue hablando, pero ya no la escucho.
Me pierdo en mis pensamientos. Me pongo a repasar los dos últimos años de mi vida. Esos que pasé frente a una persona que ahora me cuesta reconocer como la persona que tengo enfrente mío.
Mika me sigue hablando, pero yo solo puedo pensar en que, en realidad, no conocemos realmente a nadie. Ni a nosotros mismos. Porque sin dudas pensé que cuando Mika me dejara, si Mika alguna vez me dejaba, le iba a gritar, me iba a enojar, iba a llorar, iba a maldecirla y decirle un montón de cosas que ahora ni recuerdo.
Pero le digo:
Pero le digo:
“Está bien. Estoy bien”
Claramente, no estoy bien.
Con que digan "lo leí" ya quedo loco de contento.
Si dicen algo más, demás.
Lo lei.
Hacia tiempo no pasaba por aca.
La verdad que me va gustando esta historia, ambas entregas, la primera tenia quizas sus flaquezas, pero con los textos no soy tan analitico, asi que digo que me gusto.
Esta segunda mucho mas, en particular la parte "sobre el momento mas extraño de mi vida" y el hecho de solamente poder exteriorizar un "esta bien, estoy bien" quizas por el hecho de que lo que uno siente en estas situaciones es tan intimo, o tan complicado, o se siente tan decepcionado que pensar en decir otra cosa es imposible. No se.
Espero que andes bien!!
me gustan tus tetos tienen el sabor del misterio
textos jaja!! sorry
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Ta, primero una cosa técnica. Cuando hablan de que se vuelven a encontrar en el liceo con 15 años, cuando dice "En cursos de guitarra. Martino..." va un Enter, porque hay un cambio de personaje. Y "vidas muy diferentes.
Sin embargo...", eso va en el mismo párrafo por la misma razón.
Otra cosa técnica es el que primero se traten de vos, y después de tú, porque le dice "Mirá", y cuando Otto vuelve con la cerveza, le dice "te sientes". Lo mismo con Mika, en el primer texto se tutean, pero ¿cuando rompen se tratan de tu?.
Sin ser estas cosillas, que son detallecitos, me gusta como va la mano, me gusta porque ahora quiero saber qué más le pasa a Otto :)
Salutes!!
Lo leí.
No quiero encajar critica de ningún tipo ya que mi plan original era leer y comentar lo de más arriba e irme, y sin embargo leí esto también. Lo cual, si a alguien le pasa con algo mío yo lo considero un éxito rotundo.
felicitaciones!