El carrito de la montaña rusa se prepara para otra vuelta (O: año 6)


Da vergüenza sentarse a escribir algo después de casi cuatro meses sin publicar nada. Pero bueno, esto es un blog de autor, lo que implica que si el autor es un vago/irresponsable, el blog lo siente y se resiente, pero acá nos leemos entre blogueros (y el ocasional despistado que llega de casualidad y/o amigo piola que entra) y todos hemos (mal)tratado a nuestra criatura en algún momento. Pero igual que cachorro que paseamos por la ciudad esperando marearlo y luego dejamos en un punto a kilómetros de distancia pero que se las ingenia para llegar a casa incluso antes que nosotros, el blog se nos viene a la memoria incluso cuando queremos que se pierda.

Para encarar el año 6 con ganas, hubo cambio de plantilla. Como ya a esta altura cualquiera que se pueda sentir alienado por cambios de estilo, contenido, formato o diseño ya se sintió alienado y se las tomó hace tiempo, ¿qué le va a hacer otra mancha al tigre? Borrón y cuenta nueva, y a otra cosa.

Además, está bueno renovarse, ¿no? Uno tiene la sensación de que está avanzando hacia alguna parte, aunque solo está dando pasos al costado. Aunque en cada paso al costado uno se convierte en una iteración imperfecta de la misma persona, por lo menos está cambiando un poquito, carajo.

Uno aprende muchas cosas a través de perder todo lo que tiene. En los últimos dos años perdí la movilidad de mis piernas, la relación más importante que tuve, algunos de mis amigos más cercanos, mi trabajo, mi capacidad de ser estúpidamente feliz y mi capacidad de razonar como una persona normal. Uno podría pensar “vaya, esos son bastantes cosas para perder en una sola vida” y ¿saben qué? Es verdad, son demasiadas cosas para perder, pero lo increíble es que a pesar de todo siempre va quedando algo al final del vaso. Puede sonar trillado y medio sentimentaloide y genérico, pero es verdad: siempre queda algo. Por lo menos quedas vos, tu voz y tus demonios.

Así que este año tiene como leitmotiv el recuperar de a poco lo que alguna vez fue. Cuando todo está perdido, cuando no queda más que ese centro blandito y frágil, nada de lo que puedas hacer puede hundirte aún más en el barro, entonces lo único que queda es empezar a ascender hasta llegar a la espuma. ¿Qué espuma? La espuma de la cordura y la sobriedad sería un buen lugar para empezar.

Así que acá estamos: La vida es puro cuento, año 6, otro paso al costado. Veamos cómo se ve el mundo desde acá. El viaje va a ser divertido.


(Esto también puede pasar)

Comments (7)

Me gusta el razonamiento, sobretodo porque terminás haciendo notar que te equivocás cuando decís que perdiste todo. Si está tu voz y tus demonios, entonces no perdiste todo. Son cosas que no vas a poder perder nunca, así que será imposible perderlo todo.
Debe ser que los seres humanos somos una raza muy cortita, nos debe faltar mucha cosa por andar, pero lo cierto es que todas las cosas que nos rodean (la capacidad de caminar, una relación, amigos cercanos, el trabajo, etc) suelen perdernos de nosotros mismos. Encuentro que justamente cuando perdés algunas (o todas) esas cosas es cuando encontrás los momentos para estar un poco contigo, para encontrarte. Mi experiencia no es cercana a la suya, pero sé de algunas pérdidas y eso es lo que rescato. Deben ser las velocidades de los tiempos que corren, nuestros estilos de vida acelerados, no sé. Me parece que perder cosas es como sacarle el ruido ambiente a una canción, y empezar a escucharla con más claridad, descubrir que allá atrás hay cierto instrumento que no habías oído.
Una de las cosas que aprendí hace relativamente poco, es que en la vida aunque no parezca (y posta que no parece) las cosas están bastante equilibrada. Las malas vienen correspondidas con alguna buena, las pérdidas traerán alguna ganancia. Obvio, en general te parece que te cambiaron oro por espejitos de colores. Pero... no sé, es todo un arte aprender a ver el verdadero valor del intercambio y sacar como conclusión que en realidad no saliste perdiendo tanto. Y ganar esa capacidad de verlo ya sería ganar del todo.
Bue... creo que piré un poco. Mejor me voy!

Un abrazo! Será un placer leerlo :)

Tomo de tu texto y agrego algo entre paréntesis

- siempre queda algo... quedas vos.

- leitmotiv: el recuperar, de a poco, lo que alguna vez fue (valioso)

- Paso al costado. Veamos cómo se ve el mundo desde acá.


Para mí, estos tres puntos tienen: sabiduría.


La sabiduría viste que es algo que anda ahí, revoloteando... va y viene... pero siempre llegan esos momentos en que se posa sobre nosotros (cuando nos ve preparados)

Acá vamos a estar leyendo y acompañando.

Algo siempre queda. Lo interesante es que no siempre queda lo que uno sospechaba que podía quedar, pero algo queda.

Y bueno, acá seguiremos leyendo y comentando, algunas veces con semanas de retraso, pero lo intento.

Por cierto, me gusta mucho el estilo nuevo. El otro era muy blanco, no me gustan tanto esos tonos claros :P

Por otro año, Juan. ¡Salú!

:'(

Desde hace muchos años suelo pasearme por aquí, lejos tal vez quede de comprender. Pero solo puedo decir que por algo pasan las cosas y finalmente la ley de la materia podria servirme acaso para explicar que las cosas no se pierden, no se ganan, simplemente es el devenir el que se encarga de hacerlas mutar en circunstancias y en experiencias diferentes siempre cada vez. Ya lo dijo Darwin... es evolución.

Un abrazo en la distancia.

Me gustan mucho tus letritas y se que todo no esta perdido. Lucho todos los dias con mucha fuerza para que asi sea.

Publicar un comentario