El Entretenimiento.




Buenas noches, querido público, señores y señoras, borrachos y beodos, soy el Entretenimiento esta noche.

Estoy aquí para contar historias, anécdotas. Algunas serán verdad, otras no, y otras serán una terrible exageración, pero no importa, yo hago la ficción de que las historias son todas verdaderas, y ustedes hacen la ficción de que creer que mi vida es así. No es la primea vez que hacen esto, ¿no? Todos entienden cómo funciona.

Espero hacerlos reír y olvidarse de sus problemas. Estoy acá para eso: por una módica suma usted se olvida de todos sus problemas por noventa minutos. Se mete de lleno en una narrativa ajena y deja de ser usted. Si conectamos lo suficiente, pensará que ha aprendido algo sobre usted al final de la función. No se engañe, no es así: usted ya sabe todo lo que se puede saber de usted. En todo caso, en el transcurso de noventa minutos iluminaré esa parte de usted que su vida atareada o su propio inconsciente no le deja ver completamente.

Para ir acercándonos, voy a empezar a tutearlo, ¿ta?. Mi tuteo será como cuando un enfermero o doctor pone su mano sobre tu hombro y lo presiona gentilmente mientras te dice algo que no querías escuchar: es un movimiento calculado para que el golpe de lo que acaba de suceder no sea tan grande. En este caso, mi tuteo cumple esa función, ¿entiendes?

A los que están en las primeras filas: cuidado que pueden verse salpicados, porque acá pretendo sangrar. Es la única manera en que esto puede hacerse: para poder luchar contra la idea que todos tenemos de que el mundo gira alrededor nuestro, y de que somos más inteligentes que por lo menos la mitad de las personas que conocemos, y conectar con la visión del mundo de otra persona y reconocer su inteligencia, no hay más remedio que sangrar todo lo que uno es para lograrlo. Aún así, apreciarás mi trabajo solo si resuena con una experiencia tuya o con lo que te gusta creer que este entretenimiento dice acerca de ti. Lo entiendo, y estoy en paz con eso.

En estos noventa minutos, podés volver a ser un niño. Podés maravillarte de vuelta. Puedes pretender que tienes al mundo agarrado de las pelotas, y que está aquí para servirte. Puedes, también, quejarte, indignarte, putearme e irte. Estás en absoluto control. Sos el juez y el jurado. Tienes todo el poder. Decides lo que está bien y lo que no, lo que funciona y lo que no. Acá no importa si sabes algo del tema o no, si sos capaz de producir algo mejor o no. Acá lo que importa es darte el confort de ser quien quieres ser pero no puedes ser desde que tu madre empezó a enseñarte lo que está bien y lo que no.

No te preocupes si me desangro, esto es un sueño hecho realidad, solo te pido que me prestes atención y que te enamores tanto de mi que termines deseando que la función nunca termine, que quedemos congelados en un espectáculo infinito. Pero inevitablemente el telón caerá.

¿Listo para la función?


Comments (3)

Listo!

Lista.

ready??......go!!

Publicar un comentario